sábado, 5 de febrero de 2011

Cap 1: Un Marido para Portia VII

La miró con intensidad. Thea le había parecido bella, pero demasiado madura para él. No había mucha diferencia de edad, suponía, pero los separaba un abismo. En cambio, aquella diosa de rostro inocente le había resultado deliciosa, como salida de un cuadro antiguo. Sus bucles dorados le enmarcaban el rostro de tez inmaculadamente blanca. Tenía los ojos azules más bellos que había visto en su vida (tampoco había visto muchos, pero había fotos y pinturas para compararla). Deseó con todas sus fuerzas que fuera soltera y tuviera dinero... Y, por supuesto, que lo eligiera a él.

Thea observó el deseo innegable en los ojos del muchacho y luego, para su sorpresa, vio lo mismo en los de su amiga.

-Madre, ¿me acompañas a comprar un refresco? Hace mucho calor aquí dentro.

Aria, sonriendo sin poder contenerse, le hizo señas a Antonio para que se les uniera. Los tres se alejaron como si nada, dándoles espacio.

-Gracias, hija-le dijo, al cabo de un rato, Antonio.

-No hay por qué.-respondió, restándole importancia.- Tengo el presentimiento de que harían buena pareja.

-Sí, espero que tu amiga piense lo mismo-dijo Aria, esperanzada.

-Le gustará, tienen un hijo encantador.

Se quedaron en la Feria un rato más. Aria y su esposo se fueron en cuanto Portia anunció su inminente matrimonio con su hijo. Se despidieron de él de lejos, apenas con un gesto leve. Sus miradas, sin embargo, estuvieron cargadas de palabras.

-¿Quiénes eran?- le preguntó Portia un minuto después.

-Tus suegros-respondió Thea, como si nada.

-No puede ser...-rió, sin saber muy bien como sentirse.-Es imposible.

No había que reflexionar demasiado para saber que aquella era una situación especial.

-Pues, sí, eran ellos.

Thea iba a decir algo cuando sonó su celular. Era su madre.

-De acuerdo, voy para allá.-contestó y colgó.-Debo volver... Me toca cocinar.

Se dirigieron a la salida, caminando sin prisa, pero sin pausa. Observaban por última vez a los hombres en exhibición. Casi llegando a la salida, uno llamó la atención de Thea. Su rostro le resultó demasiado familiar. Tanto que le dio miedo, le bajó la presión y se sintió algo mareada. Lo miró fijo a la distancia, sin saber qué hacer. Hasta ese momento, jamás se le hubiera cruzado por la cabeza que esas cosas pasaran. O quizás estaba demasiado obsesionada y conectaba cosas que en realidad no tenían nada que ver entre sí. Juntó coraje y se dirigió hacia aquel stand.

-Espérame aquí- le pidió a Portia, con una voz firme que se contradecía con la debilidad que sentía en sus piernas.

-¿Qué te sucede...-le empezó a decir, mientras la veía alejarse.

Portia creyó prudente quedarse en el molde y observar la situación de lejos.

Thea sabpia que su madre la aguardaba impaciente en su casa, pero debía verlo de cerca. Se plantó frente a aquel hombre de 23 años, de cabello castaño oscuro y ojos color miel. Le llevaba más de una cabeza, y eso que ella llevaba botas de taco alto.

-Hola- lo saludó, nerviosa, sin tener mucha idea sobre qué decir o hacer.

-Buenas noches, señorita- la saludó con estudiada galantería.

-¿Cómo te llamas?- le preguntó ansiosa.

-Stephen- le respondió, divertido con la actitud que tenía ella.

-¿Ya te ha comprado alguien?

-No, aún estoy disponible, si le interesa. ¿Le alcanzo la cartilla?

Le guiñó el ojo. Ella dejó traslucir un poco del alivio que sentía. Ése era definitivamente, ¡y estaba soltero!

-El tiempo dirá-le sonrió ampliamente y se alejó de él.


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Con esto termino ya el primer capítulo... Espero que les haya gustado :D


Les pido mil disculpas!!! Entre el trabajo que consegui recientemente y un viaje que estuve organizando se me complicaron los tiempos... Pero pormeto no abandonar! Auqneu sea un poquito iré subiendo, al menos una vez por semana :)



Les mando un abrazo

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