domingo, 26 de diciembre de 2010

Capítulo 1: Un Marido para Portia VI

El chico se quedó paralizado un instante, al ver que era el objeto de atención de aquella belleza. La recorrió discretamente con la vista, antes de acercarse a ella: cabello castaño rojizo ondulado, que caía hasta su cintura; tez apenas bronceada; rasgos caucásicos; ojos verde oscuro, enmarcados por largas pestañas arqueadas. Se recobró enseguida, tragó saliva y se le acercó con elegancia. Hizo una reverencia.
-Jean-Luc, para servirle, señorita. ¿Desea tomar asiento?-le preguntó, señalándole un sillón forrado en terciopelo azul marino.
Thea asintió con la cabeza y lo acompañó. Él esperó a que ella se sentara y le ofreció algo de beber. Ella se negó y, a continuación, él se sentó a su lado, a una distancia prudente. "Este chico no tardará en venderse", pensó la chica, encantada. Como vio que sus padres se habían quedado al margen, decidió conversar un rato a solas.
-Cuéntame un poco de ti, Jean-Luc- le pidió Thea- ¿Cuántos años tienes?
-18, cumplidos el año pasado- respondió.
-Acabas de salir de la Escuela
-Así es. Graduado con honores- añadió orgulloso.
-Dime, ¿sabes algo de música?
-Sé tocar el violín y el piano. Cuento con gran parte del repertorio clásico y algunos temas populares.
-Interesante. ¿Y te destacas en algún otro arte?
-Amo pintar, no encuentro nada más hermoso. Es liberador...-dijo, con cada vez más entusiasmo.
Siguió hablando de la pintura con el ímpetu de un adolescente. Thea lo observaba atenta. Le agradaba el muchacho, ya que ella también tenía mucho de artista, aunque muy bien no se le daba. Se sorprendió cuando, luego de unos 15 minutos hablando de lo mismo, Jean-Luc calló de repente, dando muestras de sentirse avergonzado.
-Lo siento- le dijo.
-¿Por qué?- preguntó la joven, extrañada.
-Se supone que no debemos hablar tanto de un mismo tema, si la dama con la que hablamos no participa en la conversación. Siento que quizás la esté aburriendo. - le explicó, cada vez más nervioso, ya que temía haber hecho el ridículo.- ¡Sé otras cosas también! Soy muy bueno para cocinar y organizar eventos se me da de maravilla. También puedo...
-Tranquilo- lo detuvo Thea, con una sonrisa conciliadora- Me gusta el arte y me parece perfecto que te apasione algo. Eso significa que eres algo más que un robot que limpia la casa y se limita a obedecer órdenes.
El chico se relajó y se puso más cómodo.
-Lo lamento... Es la primera vez que estoy aquí y es mucha presión.- abrió mucho los ojos nuevamente, al darse cuenta de que la había embarrado otra vez.
-Déjame adivinar- le dijo Thea, divertida- Tampoco se te permite expresar emociones...
Él asintió levemente, con gesto contrariado.
-No pasa nada, corazón.-lo tranquilizó.- No he venido a comprarte, sino a hacerte una propuesta. ¿Quieres ver a tus padres?
El chico la miró con desconfianza. Thea pasó a explicarle la situación en voz baja, dándole instrucciones sobre cómo debían proceder.
Cuando terminó, se dirigió hacia donde estaban Antonio y Aria.
-Mamá, quiero que conozcas a este- le pidió, con una gran sonrisa- Te gustará.
Los esposos la siguieron hasta donde estaba él. Aria lo miró con ternura.
Thea y Antonio se pusieron a modo de cortina, para ocultar lo que sucedía. Aria tomó la cabeza de su hijo y le dio un beso en la frente. Ambos se sentían livianos como el aire y demasiado felices como para emitir palabra.
-Si pudiera te abrazaría con todas mis fuerzas, como antes- susurró la señora.
Le sonrió a su niño y supo tener la fuerza suficiente como para no llorar, a pesar de sentir un nudo demasiado doloroso en la garganta.
Thea!
Portia se acercó con paso rápido al grupo. Su amiga se volteó rápidamente y Aria se separó bruscamente de su hijo.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Thea, con actitud despreocupada- ¿Lo compraste?
Portia bajó los ojos, visiblemente decepcionada.
-No, era un cerdo arrogante.- sentenció, haciendo una mueca de asco.-Las apariencias engañan.
-Lástima.
-¿Y tú qué haces aquí?-quiso saber Portia, sorprendida.
-Bueno...- se le ocurrió una idea- Déjame presentártelo. Jean-Luc, ella es mi amiga Portia.

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