martes, 15 de mayo de 2012

Cap. 4: Un regalo, una compensación II


-Hola, señorita Galathea- la saludó con una sonrisa y una leve reverencia.
-¿Qué tal, Jean?- lo saludó a su vez, ignorando totalmente su aspecto.
-Cariño-le dijo Portia, con un leve, pero notable, tono autoritario.
-¿Qué?
Su esposa lo miró significativamente. Él siguió su mirada y sonrió con culpa.
-Disculpe por recibirla así… Iré a cambiarme.

Cuando salió, Portia vio que Thea reía por lo bajo. Cuando sus miradas se encontraron se echaron a reír estruendosamente.

-¿Se supone que debe tenerte miedo?- le preguntó Thea, maliciosa.
-Tendré que practicar más frente al espejo…- respondió Portia, con las mejillas aún encendidas por la risa.-Es un poco despistado, a veces, pero es tan lindo…
Sus ojos brillaban con ese brillo que tanto anhelaba Thea. El mismo que tenía Aria cuando estaba en compañía de Antonio.
-Dile que no me trate de usted, por favor- suplicó Thea, también un poco sonrojada.
-No tienes una idea de lo que me ha costado hacer que dejara de hacerlo conmigo.- le confió la joven.
-Los crían así- sentenció la otra, encogiéndose de hombros- ¿Feliz, entonces?
-Totalmente- respondió, orgullosa- Vamos, ¡Cómprate uno!
Juntó las manos con gesto suplicante. Thea se echó a reír de nuevo. Como si hiciera falta que le rogaran.
-Con lo que gano ahora, no tendré que esperar mucho más- comentó Thea.
-¡¡Sí!!- aplaudió Portia, como si tuviera diez años menos.
La velada transcurrió alegremente. Fue una charla distendida, sólo interrumpida por la cena, preparada por ambos anfitriones (Jean-Luc no era muy bueno en el ámbito culinario). Para alivio de la invitada, ambos parecían llevarse muy bien.
Estaban tomando un café, cuando Jean-Luc le trajo un cuaderno con acuarelas, a pedido de Thea. La mitad eran de Portia en poses espontáneas. Los dibujos no eran realistas, pero encerraban un estilo propio agradable a los ojos, sobretodo por su naturalidad.

-Son muy bellos- lo elogió-¿Me harías uno?
-Si así lo desea, señori… digo-carraspeó-Thea.

Thea se detuvo en seco al ver un retrato de los padres del muchacho. Entonces, decidió hacer algo.

-Tu madre estaría muy orgullosa se viera esta pintura.

Los esposos se acercaron para saber a qué se refería. Luego, se miraron y Portia asintió con la cabeza, dándole permiso.

-Entonces, ¿serías tan amable de dárselos?- le dijo Jean-Luc.
Thea sonrió complacida.

-¿Cómo están?- le preguntó tímidamente.
Thea procedió a contarle, resumidamente, lo que sabía, incluida la enfermedad cardíaca de Antonio. Al terminar, se comprometió a preguntarle a Aria cuándo podrían visitarlos.

-No te das una idea de lo bien que le hará a tu padre, querido amigo- le dijo.

Jean-Luc salió de la habitación con el cuaderno debajo del brazo. Se dirigió a su estudio y le escribió una pequeña misiva al dorso del retrato de sus padres.

-Tenemos planeado ir a veranear a Centauria, el año próximo- le contó Portia.
-¿No quieres llevarme allá?- le rogó Thea, en broma- Prometo no invadir su espacio.
Su amiga se rió, pero se puso seria al instante. Su mirada se ensombreció un poco.
-Tengo un poco de miedo, ¿sabes?-confesó.
-¿Por?- preguntó, frunciendo el ceño.
-Temo perderlo. Él no conoce otro modo de vida. Creo que si él ve cómo viven los hombres allá, querrá irse. Después de todo, allá pueden hacerlo.
-Te preocupas demasiado, Portia. Eso de que ellos son libres en Centauria debe ser sólo una leyenda…-replicó- Además, por lo que yo veo, él te quiere.
-Sí, eso creo.
-¿Entonces? Mira, por como viene la mano, están destinados a ser como los padres de tu marido. No te quejes, piensa en otras cosas y disfrútalo.-le aconsejó.
Enfatizó sus palabras con gestos y ademanes de candidata política. Luego, la abrazó y le dio un sonoro beso en la mejilla.
-En última instancia…-puso un dedo den el mentón, haciéndose la reflexiva.- me das los pasajes a mí, me robo a Stephen y me lo llevó conmigo…. Mmm-sonrió con aire de superada- Sí, haz eso. Lo pasaré muy bien.

Portia rió al ver a su amiga cambiar de actitud tan de repente. Entonces, reparó en algo y la miró con suspicacia.
-Stephen…- repitió, haciendo que la sonrisa de Thea decayera.

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Ups! Te pisaste... ;P

 

2 comentarios:

  1. Alguien nos está dejando pasar hambre de nuevo, me parece... Aaaaaaay, exámenes, dejen en paz a mi escritora!!!

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  2. pero que la dejen en paz urrrrrrrgente porque moriré

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