viernes, 25 de enero de 2013

Cap. 4: Un regalo, una compensación VII

-Increíble...- contestó fascinado- ¿Me sacarás de aquí?
Le dolió que pusiera tantas esperanzas en ella, que no podía hacer nada.
-Eso sólo depende de ti.- le aclaró.- Debes aprobar ese examen. Si estuviera en mis manos, ya te hubiera sacado de aquí.
-Ah- bajó los hombros, desilusionado.
-Sé que puedes lograrlo.- lo alentó- He visto tus calificaciones. La directora cree que te irá muy bien.
-¿Sí?- arqueó una ceja-¿Desde cuándo le importamos a esa vieja arpía?
Ahora, era Thea la que estaba sorprendida.
-¿La conoces?
-No, pero es lo que todos pensamos.
-Pues, te equivocas. Gracias a ella, yo estoy aquí.
-Lo mismo digo.
-No es su culpa que te trajeran aquí. Esa fue mamá.
-Otra zorra...- sentenció con amargura.
"En eso no estás tan errado..."
-¿Te tratan mal aquí?
-No, de hecho lo pasamos bastante bien..
-¿Entonces?
- No somos libres...-contestó.- Sólo he salido de aquí para ir a exhibirme como un animal de feria. Quizás para ustedes sea normal, pero para nosotros no. Es muy duro estar encerrado, mientras ustedes corretean por los campos, como si nada las atara.
Apretó los puños con fuerza y miró fijamente el piso. Su indignación era similar a la de todos los alumnos de la Escuela.
¡Mujeres! ¿Qué se creen que son?
-Yo no soy una mascota, hermanita.- le dijo con odio.
-Por supuesto que no... Es un tema delicado. Yo también estoy en contra del sistema- le dijo- Pero no podemos hacer nada. No somos nadie.
Diógenes exhaló aire con frustración. Apoyó la frente en sus manos.
-No veo la hora de salir de aquí.
-Lo sé.
Le acarició la espalda, esperando que se tranquilizara. Luego, lo estrechó en un abrazo. Fue algo tan natural y a la vez tan extraño... Ambos se preguntaron qué hubiera pasado si no los hubieran separado...
Pasada la angustia, se pusieron a hablar de sus respectivas vidas. Dos horas después, golpearon suavemente la puerta.
-¿Quién es?- preguntó sin abrir.
-Jeff...
-Pasa.
Él entró y vio a Thea. La habitación estaba en orden y los dos se veían limpios. Le pareció de lo más extraño, con todo el tiempo que les había dado.
-¿Sigue aquí?
-Te presento a mi gemela, Jeff.
-¡Lo sabía!- exclamó, apuntando con un dedo acusador.
Thea garabateó su número de teléfono y su dirección en un papel. Se lo entregó a su hermano.
-Guárdalo. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme. Ah...-miró a ambos varones- Yo nunca entré a esta habitación y no soy más que una empleada, ¿comprendido? Sino, vayan planeando lo que harán cuando los envíen al Basurero.
-¿Y qué me dices de ti?- preguntó Diógenes.
-Veré cómo te envío una postal desde la cárcel...

----------

Ahora si.... Doy por concluido el capítulo 4. Espero que lo hayan disfrutado :)

Saludos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario