El viaje terminó muy rápido para su gusto. Salió y sintió un poco de vacío por tener que abandonar aquella vista espléndida. Frente a ella tenía ahora un cartel indicativo. Se encontraba en el lateral de un pasillo alfombrado de rojo oscuro. Leyó rápidamente para ubicarse y se puso en marcha.
Fue hacia la derecha y entró en una sala de espera. La habitación tenía algunos sillones de tres cuerpos, tapizados de cuero negro, contra la pared. Detrás de ellos, colgaba un cuadro enorme, una vista aérea del establecimiento. Detrás de un pequeño escritorio situado en un esquina, se sentaba un mujer de mediana edad. Miró a Thea con gesto interrogante, pero amable, detrás de sus lentes de montura ovalada. Había tres puertas.
-Vengo a ver a la Sra. Campbell.
-Su nombre, por favor.
-Galathea Sterling
La mujer consultó la agenda y tomó el teléfono.
-Directora Campbell, la señorita Sterling está aquí.-colgó y le indicó a Thea la puerta del fondo.-saldrá a un pasillo. Siga hasta el final.
-Gracias.
Había dos puertas más. Al lado de la última, un escritorio de roble vacío, con una computadora y un teléfono. Thea intuyó que sería el suyo. Golpeó suavemente la puerta.
-Adelante.- oyó, apagado.
Entró con un poco de timidez, con actitud sumisa. Miró discretamente a su alrededor y vio que estaban solas. Dejó su bolso en una de las sillas. Aria se puso de pie y abrió los brazos Entonces, la chica fue a abrazarla, recibiendo un sonoro beso en la mejilla.
-¿Cómo estás, querida?
-Excelente, Aria.- respondió Thea, radiante.
-Me alegro.- le señaló la silla.
Cuando ambas estuvieron cómodamente instaladas, Aria prosiguió.
-Verás, el trabajo es sencillo, aunque puede resultarte tedioso. Una de tus principales funciones aquí es actualizar la base de datos de nuestros inquilinos. Primero, los días jueves recibirás una lista con todos los nombres de los hombres en exposición para la Feria del fin de semana. Los lunes se te dará la lista de ventas. Deberás registrar las salidas luego de la Feria y corroborar que no nos falte ninguno que no se hubiera vendido. Para hacer el cruce de información, dirígete a la oficina de Contabilidad, que está en el cuarto piso. Si utilizas las escaleras, te aseguro que te ahorrarás el gimnasio, porque todos los días te recorrerás casi todos los pisos llevando y trayendo cosas.-sonrió y tomó aire.
-De acuerdo
-Me odiarás...- rió Aria- Llevamos un promedio de 500 hombres a la Feria.
-Sobreviviré.-respondió Thea, encogiéndose de hombros.- ¿Qué más?
-Llevarás un registro de los niños ingresantes. Tranquila, no debes recibirlos, solo transferir la lista a la base de datos.- Thea volvió a asentir.- Por último, te encargarás de mi agenda y del teléfono. Cualquier duda que tengas, pregúntame. Si no estoy, habla con Ana Discépolo, la recepcionista de este piso. ¿Quedó todo claro?
-Por ahora, sí.
-¿Quieres tomar algo?
-Un café, si no es molestia.
Aria llenó una taza para Thea y otra para ella.
-¿Has tenido problemas con el otro trabajo?
-No, para nada.
-Qué alivio.-Aria se reclinó en su amplio sillón.-Temía que se opusieran. Hemos salteado varias barreras burocráticas para que estés aquí tan pronto. La verdad es que se me estaba complicando mucho sin una secretaria.
-¿Qué sucedió con la anterior?
-No lo sé. De un día para el otro, renunció. No era lo que se dice muy “comunicativa”, así que realmente es un misterio.
Thea se limitó a tomar un sorbo de su café.
-¿Cómo está tu madre?- le preguntó Aria
-Bien, supongo- se le endureció el rostro al recordar la discusión.
-¿Ha pasado algo?
-Una pequeña discusión. Nada grave.
Thea decidió ocultarle el asunto de sus hermanos por el momento. Temía que Aria se arrepintiera de su oferta y le enviara de vuelta a su trabajo anterior o, lo que era peor, que tuviera que buscar uno nuevo.
-No le has contado de Jean-Luc, ¿verdad?-le preguntó con un leve temor en la voz.
-Claro que no.-la tranquilizó.
Se quedaron un rato en silencio, sumida cada una en sus reflexiones. Al cabo de unos minutos, Aria se aclaró la garganta.
-Será mejor que volvamos al trabajo.
-¿Cuál es mi horario?
-De lunes a viernes de las 8:30 a las 18. Tienes una hora y media para almorzar.-respondió mecánicamente.- Ve a instalarte en el escritorio que está afuera.
Thea se encaminó hacia la puerta.
-Otra cosa...- la detuvo Aria. Thea se volvió para observarla- bienvenida
-Gracias.- le sonrió y cerró la puerta tras de sí.
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